POR UN DIABLO… DIGO, ¡POR UN DOBLE!


Y es que ese Santo Isidro de Córdoba confesó sus malas acciones,  pero prometió venganza aunque esto sea pecado.

San Isidro de San Francisco Córdoba lastimó la serie consecutiva de seis victorias de los Naranjas, en una misa que arrancó con un fuerte sermón a Rivadavia Básquet, a tal punto que el banco de la visita se puso muy colorado, pero fue ahí  cuando se reflexionó y devino la reacción rápidamente para llegar a ponerse a dos puntos del altar y arrancarle un sí a la novia que no sabía a qué santo complacer, si al Santo Local o a San Isidro Labrador de Rivadavia.

Aunque entre tantos Santos parece que un diablo metió la cola y se asomó en el tablero en la milésima final, pues no entró la bola con el doble del empate. ¿Por qué? ¡Sabrá Dios!

La historia oficial definió al ganador y podemos decir a toda procesión: “Muchachos a llorar al calvario de Lujan”  y transformar la pasión del dolor de los creyentes y de los otros también, para resucitar con  gloria de local, porque después de ganar tantos partidos y acostumbrarnos a la victoria, este pareció una pequeña y pasajera muerte simbólica, aunque el Básquet no se ha hecho para el sacrificio, existe por amor al deporte, al ser humano y para desterrar la violencia.

¡Rivadavia Básquet Le Pick and Roll a San Isidro Labrador! y más que este lunes, cuando enfrentemos a Villa San Martín, de Resistencia, Chaco.

Adolfo Lanzavecchia

No hay comentarios:

Publicar un comentario