EL RINCÓN DE ADOLFO: TAPA, TAPITA, TAPÓN

“Tapa, tapita, tapón”, dicen los chicos del jardín y de primer grado, pidiendo silencio colectivo en voz alta para toda la escuela, para dar inicio al acto, la fiesta o el discurso alusivo a la fecha.


También están las tapas B o H para las bocas de los frascos de kg y llenarlos de dulce de duraznos, damasco, peras, manzanas y naranjas.

Tapita es la tapa de las botellas chiquitas,  bien la tapa de una caja de zapatos para bebe, o la tapa de una caja de zapatillas de básquet. Tapón es el montículo de tierra arenosa para cortarle el paso al caudal  de agua que viene por la cuneta y así regar por los surcos de las hileras, la finca o la chacra.
Cercano está el Topón, paraje de Junín de Mendoza, que está donde topa la calle la Legua. Tapa es cuando lo dejás callado a un tipo por las barbaridades que dice y expresas “le puse la tapa”.

Y está el “taponazo” en la jerga del básquetbol, es una tapa hecha con la mano a la trayectoria del balón que se dirige al aro  para encestar,  convertir  los puntos y sumar, pero que a la hora del tapón restan cuando esa mano a modo de tapa se pone en el medio y evita que la pelota llegue al aro, generando la fuerte exclamación de la tribuna en un coro  afinado de voces exacerbadas por la imagen en vivo de un movimiento corporal que es casi un paso de danza clásica sin orquesta sinfónica, pero con un canto coral en un solo grito de gloria de la tribuna simpatizante que puso la tapa, y de un silencioso  callado gesto corporal de equipo y púbico del otro lado.

No es fácil lograrlo pues no hay que producir la falta para que sea completa la tapa o el tapón taponazo, pero además el efecto  causado en quién recibe el tapón, en su equipo y en su público es humillante,  esto es así, cada uno asume ese riesgo representado por las máscaras del teatro generadas por el deporte.

Así fueron las tapas del juvenil Khalil Adaro que desbordó la alegría del público naranja, su satisfacción y la mirada de todo el equipo, afirmando que hay todo un presente en categórico progreso con un futuro muy cercano, pero  además  cuando  la Rama tapa el árbol, eso es  “Taponazo” de Ramiro Trebucq.  Una de las figuras nuevas que llegaron  al  básquet Naranja,  equipo que ha logrado en pocas semanas  un creciente y  aceitado  mecanismo de engranajes.

Volviendo al taponazo, fue muy medido, preciso, contundente y sin falta, es tapón para el recuerdo latente que ayuda levantar el ritmo, a elevar el nivel y la temperatura de lo que se viene, además cuando la Rama tapa al árbol,  los capullos florecen y embellecen el paisaje emocional del baloncesto.

Y ahora los chicos en la escuela dicen: tapa, tapita,  Khalil y tapón del Rama.


Adolfo Lanzavecchia
Foto: Emilia Valestra

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