EL PARTIDO POCO IMAGINADO


Los  Naranjas dieron el salto inicial de un partido que muy pocos sabían que comenzaría: el partido de las partidas.  El enfrentamiento de emociones, intereses, conveniencias, donde el futuro le gana al presente por un tablero abultado, y donde el pasado quedó en el banco de suplentes sin posibilidades de entrar a la cancha.


Casi nadie imaginó este encuentro, pero llegó y hay que jugarlo ahora. ¿Qué pasa con los amores, con las pasiones, con las ilusiones, las desilusiones? ¿Qué pasará con las miradas? ¿Cómo será ver entrar a la cancha Naranja, a aquellos que hasta hace unas horas lucían la camiseta del color de los atardeceres en nuestra Cordillera? ¿Será tal vez justamente como nuestra Cordillera, que no sólo es nuestra y es de todos?

Y será que tenemos que aprender a querer, a disfrutar, a emocionarnos, a sufrir, a insultar,  nuevamente con la misma camiseta pero con otros rostros,  con los nuevos desafíos y momentos que exige estar en una competencia.

Será también como la vida, y como los distintos momentos y etapas de la vida, que todo tiene un momento, que todo tiene un tiempo, que las cosas son  finitas, como la propia existencia humana, natural, tal vez mirar así en este momento sea el positivo que nos lleve al tiempo extra de alargue para reflexionar, pensar, calmar las sensaciones en caliente y entender: ¡Llegó un nuevo tiempo, esa etapa que debemos transitar desde cualquier lugar donde estemos!

Nadie dice que es, ni será fácil, nos gustaría tener para nosotros solos la Cordillera con su puesta de Sol, pero el Sol es de todos y de cada uno, sin Sol no hay Cordillera, ni atardecer;  y sin camiseta no hay equipo, sin equipo no hay hinchada, sin hinchada no hay alegría, sin alegría no hay básquet, sin básquet hay una razón menos para disfrutar de la vida.

Ha comenzado un nuevo partido y este no será de 40 minutos, ya rompió las agujas del reloj, no hay mesa de control ni árbitros que lo puedan parar. Rivadavia Básquet Le Pick And Roll al  mercado de pases, aunque te duela el corazón…

Adolfo Lanzavecchia

1 comentario:

  1. Muy emocionante y triste a la ves sentimientos encontrados vamos naranja todavia

    ResponderEliminar