¿EL ARCO IRIS ES NARANJA?


Hay un pueblo pequeño surcado por el río Tunuyán, cuyo suelo es semiárido desértico, originariamente llamado Las Ramadas, luego San Isidro y finalmente Rivadavia, y aunque son más bonitos los dos primeros nombres, nos impusieron el de Bernardino.

Parecido es a Bernardini, el chico que salta de media vuelta y emboca con precisión cuando le brilla el color Naranja, como brillo la Bandera Argentina en Rosario frente al río Paraná, cuando Belgrano la hizo nuestra. Rosarino es, aunque nació en el Mar del, pero fíjate vos, ya su apellido se tiñe de historia basquetbolera y de rosa, rosa de flor y de color, que cuando se arrima al rojo se hace naranjol.

De la tierra del cuartero Cordobés, llegaron Grenni y Lazcano, con muchos matices  para que el color no pierda su intensidad,  la inspiración tal vez esté en el cuarteto Imperial, en Rodrigo, en La Mona Jiménez, que a los dos, los hace resplandecer para multiplicar los puntos con bola naranja.

Y después de la conquista los nativos hermanos Huarpes los redujeron en el distrito de La Reducción, donde nació el gigante que le dicen Chiquito, que tal vez sea la sucesión de nuestra historia y bien alto para que todos la veamos, quienes somos y de dónde venimos. El sol se asienta en la montaña anaranjado y nos muestra el color de la raza que habitó las Huayquerías.

El Andrés tiene eso que te hace poner de rojo naranja cuando a milésimas de la chicharra  final, encesta de tres y hace estallar la popular, todo el Leopoldo se pinta de Naranja sin brocha, sin pincel, y sin pintura, pero tenes la tonalidad, surge del canto de la exclamación de la alegría de la tribuna que es una pintura de gran artista plástico nuestro don Luis Encio Bianchi.

La brocha, el pincel y el rodillo lo ponen los amigos de corazón Naranja para pintar con la bondad de otros amigos, las tribunas, cabinas, y demás lugares que te piden en silencio quiero ser Naranja como ustedes, queremos ser parte del festejo de los vecinos, susurran los tablones, los carteles, el techo, el parquet.

El Guido ya trae en su piel el Naranja, si lo ves a su papá de chico era anaranjado, pelos rubios, cachetes colorados y si hubieras visto a su mamá cantar en el Coro Municipal, dándole a la nota el color justo,  junto a las cuerda de las  sopranos, ¡ese  color de la nota,  hoy puedo ver después de tantos años era anaranjado!

Ha llegado un tal Cameron Coleman, que si jugas con sus letras  podes armar la palabra colmena,  pero ¡ojo! no es por zángano, es por obrero trabajador, como son las abejas,  recolectoras del polen de las flores y fíjate vos que el color del polen  es anaranjado en los duraznos, esa fruta tan exquisita mendocina, que tiene ese rico sabor, como el sabor de la victoria.

La alegría Brasilera llego a nuestro departamento con un peso pesado y Neto, para adornar el juego con el baile siguiendo la comparsa del carnaval, que también tiene por color el naranja, la alegría dejo de ser solo Brasilera, ahora esta en Rivadavia.

Qué decir del Colorado, tal vez se le paso la mano un poco al  primario rojo color, pero su destino era el Naranja, para hacerlo lucir en nuestro país, tarea que a veces  se destiñe alguito, pero el tipo mezcla, y mezcla  puliendo otra vez la tonalidad, porque tiene en sus manos la paleta de colores, y está bien acompañado.

El juvenil Arancibia su cabellera tiñó de blanco para no encandilar al rival con el naranja, el tipo es de trazo fino, pero si quiere puede ser  brocha gruesa y dejar pintado en el camino a cualquier rival, no hace falta ser un gigantón para llegar a red y volcarla de abajo, de afuera también y de tres  te puede neutralizar, como los colores neutro, te deja en blanco y negro.

Habrá sido por Facundo Quiroga, o Facundo Cabral, que si bien no tuvieron en sus manos pinceles para pintar el lienzo, pintaron la historia y la música, nosotros tenemos al Alberici que le toco usar el rodillo con tono anaranjado y ya muy aquerenciado en las tierras de nuestra ciudad, para pintar un corazón de amor y basquetbol.

Como pueden ver, aunque no esté pintado, el arco iris es anaranjado…

Adolfo Lanzavechia

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